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El Foto: Vídeo castillo que domina el enclave fue ya en época árabe un destacado bastión, desde el que los musulmanes hostigaban a los cristianos. Esta fortificación primitiva fue destruida a mediados del siglo XIV por Pedro I el Cruel, y reedificada poco después por el titular del Señorío, Infante Don Sancho de Castilla, al que se debe la formidable obra en piedra cuyos restos son los que hoy perduran.

Consta de doble perímetro amurallado con numerosos cubos y torreones de refuerzo, hermosas portadas y patio de armas de dos ámbitos. Su soberbia silueta almenada coronando el cerro, resulta visible desde la lejanía sobre todos los horizontes, ofreciendo una imagen evocadora del antiguo esplendor y poderío del lugar. La población, en otro tiempo asentada sobre la falda de la colina, llegó a contar en el siglo XVI con cuatro parroquias. La más antigua, dedicada a Santa María del castillo, hoy desaparecida, se situaba en el interior de la fortaleza. Las otras tres, bajo distintas transformaciones, se erigen sobre la pendiente manteniéndose como hitos representativos del pasado de la Villa.

Próximas al castillo, cubriendo parte del viejo teatro romano se alzan las de Santiago y San Martín. La primera, casi destruida durante la Guerra de la Independencia, es obra originaria del siglo XIII, edificada en piedra, con torre a los pies.

Foto: Castillo
Castillo

En la actualidad presenta cubierta abovedada tendida de manera extraña por debajo de los arcos que sostenían la primitiva techumbre de madera. Su planta es de una sola nave de reducidas dimensiones, con ábside semicircular en el que se abre una atractiva ventana lobulada, y portadas góticas más tardías.

En sus proximidades se encuentra la de Foto: Vídeo San Martín, de estructura semejante y también originaria del XIII, presentando adosada como adición de época barroca la enorme capilla del Cristo de la Misericordia, erigida en el XVII por el presbítero Miguel Fernández. Su fábrica de sillares presenta asimismo ábside semicircular y hermosa portada gótica. Presidía su interior un magnífico retablo destruido en 1936, atribuido a la escuela de Luis de Morales o al foco placentino. También desapareció en la misma época el Crucifijo medieval de gran valor, del que hoy se ofrece una buena réplica realizada en época actual por el artista madrileño Julián Cristóbal. En su sacristía se conserva la recia pila granítica en la que el 15 de Noviembre de 1494 recibió en bautismo el Conquistador de Méjico, Hernán Cortés. La iglesia, de tan acusada dimensión histórica, fue restaurada hace unos años. En atención a sus características ha sido declarada Monumento de Interés Histórico Artístico por la Junta de Extremadura en 1990.

Más tardía es la de Santa Cecilia, que se sitúa en zona más baja , cuya ejecución data del siglo XVI. Iniciada con pretensiones monumentales, la obra se detuvo cuando solamente se había ejecutado la cabecera, añadiéndose posteriormente a la misma una nave de proporciones mucho menores y una pequeña torre separada del cuerpo principal, cuya altura no alcanza la de la cabecera. De tal manera el edificio presenta una zona posterior enorme a la que se aneja un cuerpo delantero muy reducido. En la actualidad y dada su ubicación más próxima a las áreas de crecimiento de la población, es la única parroquia en culto.

Tres grandes conventos llegaron a existir en Medellín. Uno, de frailes franciscanos, se situaba a las afueras del pueblo , junto al camino de Don Benito. Fue erigido en 1508 por Juan de Portocarrero, y en él mandó construir Hernán Cortés una capilla para su enterramiento, de la que procede el escudo con sus armas que hoy luce en la plaza de la localidad. Este convento fue demolido a fines del siglo pasado. El de monjas de la Concepción, de mediados del XVI, también desaparecido, se localizaba en las proximidades de la Puerta de la Villa de la antigua fortificación. Del de Agustinas recoletas, levantado sobre una fundación anterior en 1626 por el vicario placentino Luis Vázquez, únicamente se conserva, aunque muy maltrecha, la capilla, obra de dos pisos hoy utilizada como almacén. Al exterior presenta portada entre estribos bajo arco, con frontón partido y el blasón del fundador.

Foto: Monumento a Hernán Cortés en la plaza
Monumento a Hernán Cortés en la plaza

Componente destacado de la población es su amplia plaza, abierta el siglo pasado sobre un tejido de viejas edificaciones, en las proximidades de la Puerta Coelli. Como vestigio de ésta se conserva un torreón cuadrangular, hoy recubierto de un placado moderno, al que corona una somera espadaña que acoge la campana del reloj de la Villa, por lo que es conocida bajo tal apelativo. Preside la hermosa plaza la Casa Consistorial.

El edificio, levantado al tiempo que ella y remodelado luego en varias ocasiones, es de buena arquitectura según el modelo más característico de ese tipo de realizaciones. De porte herreriano presenta triple arquería al frente sobre pilares graníticos, balconada central y remate de cornisa con ático en el que luce el escudo de la población.

En el centro de la plaza se yergue el Foto: Vídeo monumento a Hernán Cortés, obra en bronce de Eduardo Barrón, erigido en 1890. Representa al Conquistador en actitud arrogante, sujetando un estandarte y con diversas figuraciones simbólicas a los pies. No lejos se sitúa otro grupo escultórico dedicado a los Caídos. Realizado también en bronce por el villanovense García Lozano en 1985, representa una figura femenina con un moribundo en brazos.

Aunque los tejidos tradicionales presentan fuertes cambios, aún se conservan algunos testimonios de las casas populares y mansiones solariegas de antaño.

Atención especial, dadas sus características constructivas y crítica situación estratégica, requiere el Foto: Vídeo puente sobre el Guadiana, obra por la que se canaliza obligadamente, aún hoy, el paso sobre el río en todos los itinerarios. Todavía en la actualidad el punto principal de paso sobre el Guadiana desde los ámbitos de Badajoz, Mérida y demás puntos de la mitad occidental de Extremadura y Portugal, hacia la Serena y la Siberia, entre Santa Amalia y Cabeza del Buey, y su conexión con todas las localidades del entorno, se conducen de forma obligada por el cuello de botella del puente de Medellín. De tal manera esta obra centenaria, erigida para atender necesidades muy distintas, debe cubrir hoy un volumen de tráfico que muy difícilmente puede soportar, los que origina permanentes estrangulamientos y dificultades cada vez más acusadas.

Foto: Puente de Felipe IV
Puente de Felipe IV

Conscientes ya los romanos, hace dos mil años, de la importancia de disponer de un buen paso sobre el Guadiana en este punto, erigieron en Medellín una de sus mejores realizaciones peninsulares de esta especie. Su longitud se estima en unos 400 metros, con un total de 28 arcos de entre 10 y 12 de luz y sólidos estribos, siendo toda su fábrica de sillares regulares. La obra quedó destruida durante la etapa medieval, aprovechándose sus materiales para el levantado en su sustitución. Parte de sus cimientos originales son apreciables todavía junto al actual, sobre la orilla izquierda del Guadiana.

Foto: Templete del puente
Templete del puente

La nueva reconstrucción del puente de Medellín se acometió en y se concluyó en 1630, siendo su ejecutor principal Pedro Sánchez de Estrada, autor también de la torre de la iglesia parroquial de Villanueva de la Serena. La obra, que es la misma que aún perdura, tiene 430 metros de longitud y 20 arcos de enormes proporciones con sólidos contrafuertes regulares por los dos costados, siendo toda su estructura de sillares regulares de cantería. La calzada es de dos planos, con una anchura de 5,5 varas (poco menos de 5 metros) proporción hoy muy angosta, pero muy amplia para la época de su construcción.En la zona central se abren remansos espaciales, en uno de los cuales se alza un templete en el que lucen el escudo de los Austria tres pequeñas hornacinas conteniendo las imágenes de San José, San Antonio y San Francisco, y una inscripción alusiva a la conclusión de la obra en 1630 bajo el reinado de Felipe IV.

Otros dos puentes menores, de origen también romano, rehechos en épocas posteriores, se sitúan en las cercanías; sobre el arroyo Cagánchez uno, y sobre el río Ortigas el otro.