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Jerez de los Caballeros

Monumentos
Foto: Fachada Iglesia San Bartolomé

En el aspecto monumental, cabe distinguir dos componentes: por un lado sus múltiples realizaciones concretas, y por otro, el conjunto urbano de las edificaciones ordinarias en el que se integran los hitos monumentales, cuya configuración general para adaptarse a la complicada orografía del asentamiento cautiva por su pintoresquismo.

Las calles son angostas y en fuerte pendiente, organizadas bajo la influencia de las numerosas iglesias, conventos, ermitas, fuentes, palacios y otros hitos monumentales, organizando una trama cuya nomenclatura resulta bien expresiva de sus características: Calzada, Corredera, Cuesta Arriba, Lagares, de los Ahorcados, y otras semejantes que configuran un conjunto toponímico extraordinariamente sugerente. De tal manera, uno de los principales atractivos de Jerez es precisamente el recorrido de su tortuoso urbanismo, pleno de panorámicas insospechadas.

Estructuralmente la población se asienta sobre dos colinas que constituyen sus focos iniciales. En una se levanta el castillo y la iglesia de Santa María de la Encarnación, y en la otra la iglesia de San Bartolomé. En los espacios intermedios se levantó en el siglo XV la iglesia de San Miguel. Esta es el área correspondiente al casco histórico que rodea la muralla medieval. La cerca, construida en piedra y con numerosas torres de refuerzo, contaba connumerosas puertas de las que se conservan las llamadas del Burgo y de la Cilla o San Antoñito. La iglesia de Santa Catalina surgió algo más tarde extramuros, en el barrio bajo de poniente.

Componente fundamental de la población fueron las fundaciones religiosas, entre las que, además de sus cuatro parroquias, llegó a contar con ocho conventos, tres beaterios, dos hospitales y hasta veinticuatro ermitas. En el dominio de la arquitectura señorial eran asimismo numerosos los palacios y casas solariegas de nobles fachadas timbradas por blasones, entre las que cabe recordar las mansiones de los Corregidores, Vicaría de Santiago, Martínez de Logroño y otros muchos, algunas ya desaparecidas.

Con todo, lo que mejor distingue a Jerez es el inigualable conjunto de sus iglesias de torres barrocas, cuyo valor hace de esta población centro único justamente afamado. La iglesia de Santa María de la Encarnación , inmediata al castillo, se erige sobre una posible basílica visigoda de la que aún perdura una columna alusiva a su consagración a la Virgen en el año 556. Presenta torre diferente a las otras tres, siendo su silueta la que se recorta sobre el hermoso Parque de santa Lucía cuando se divisa la ciudad desde el sur.

Los distintos y variados elementos que configuran esta ciudad llevaron a su declaración como Conjunto Artístico-Monumental en 1966.

Fortaleza Templaria

Foto: Fortaleza Teplaria

De origen árabe, es una obra que podemos considerar arquetípica en los conceptos de la estrategia militar para el aprovechamiento de los primeros castros celtibéricos y su reconversión en fortalezas y alcazabas de posteriores épocas.

El primitivo y secular fuerte tudetano de defensa, luego sucesivamente romano, visigodo y sarraceno, fue reconstruido por los templarios y tras la desaparición física de estos, les fue entregada -la ciudad y su fortaleza- a la Orden de Santiago con lo que sufre una nueva reparación teniendo en cuenta su importancia estratégica, como consecuencia de su cercanía con las fronteras portuguesa y musulmana.

El esquema básico de la edificación se desarrolla alrededor de un gran patio central, sobre el que se van estableciendo los diferentes baluartes defensivos y los servicios de guarnición.

El castillo ha ido desempeñando diferentes cometidos a través de los tiempos, todos de carácter militar. En el año 1847, cuando don Pascual Madoz escribía su Diccionario Geográfico, aún prestaba la fortaleza servicios de esta naturaleza. Pues así lo catalogaba, entre los edificios notables de Jerez, como: Un cuartel de caballería para dos escuadrones, sobre la que en otro tiempo era una fortaleza templaria.

Tras el traslado de la guarnición, la ciudadela queda sumida en un período de letargo por falta de actividad, lo que la llevaría a un estado imparable de ruina que la ponía en trance de desaparición física, a pesar de la robustez de sus murallas y de la prestancia de sus torreones, que eran conocidos con los nombres: de las Armas, de la Casilla, de la Veleta, del Carbón y, entre todas, destacaba la fabulosa Foto: Vídeo Torre Sangrienta -del Homenaje-, donde según la tradición oral jerezana se llevó a cabo la degollación de los últimos caballeros templarios, que se opusieron a la disolución de su Orden, tras una disposición real del año 1312, firmada por el rey Fernando IV.

Iglesia de Santa María de la Encarnación

Foto: Vídeo Ver vídeo Torres

Foto: Iglesia de Santa María de la Encarnación
Iglesia de Sta. María de la
Encarnación

Es el más antiguo de los templos parroquiales de la ciudad. Parece ser de origen visigodo por una inscripción grabada sobre una columna que traducida dice:
"El noveno día de las Kalendas de enero de la era 594 (25-12-556) fue dedicada a esta iglesia de Santa María".

El 6 de marzo de 1965 un incendio hizo grandes destrozos en el interior de la iglesia. Custodia este templo una gran riqueza de ornamentos y una buena imaginería sobre la que destacan: la "Magdalena Penitente" atribuida a Mena, la "Virgen de las lágrimas" y un "Descendimiento", obra actual de León Ortega. Proliferan los blasones sepulcrales (Cáceres, Vargas, Figueroas, Girón, etc) algunos de notoria prestancia como el de los Pacheco-Portocarrero, en la Capilla Mayor.

En su aspecto exterior, el templo constituye un macizo conjunto de gran solidez y majestad, con basamentos, angulares y contrafuertes de sillería granítica; Sobre ello despunta la fina y enhiesta aguja de su dombo renacentista y la adusta mole de su torre cuadrangular, de solidísima base de 8 metros de lado, también de granito, que forma un pórtico o atrio de robustísimos pilares, sustentando arcos de medio punto y constituyen el habitual acceso al templo. No se tienen datos de la fecha de la construcción de esta torre, que es, sin dudas, muy posterior a la del templo.

Iglesia del Apóstol San Bartolomé

Foto: Vídeo Ver vídeo Torres

Foto: Iglesia del Apóstol San Bartolomé
Iglesia del Apóstol San Bartolomé

Hermoso templo parroquial, dedicado al Santo Patrón de la Ciudad. Según la leyenda, su origen se remonta a tiempos de la Reconquista, cuando los reyes de León hacían incursiones por estas, entonces, tierra de moros. La fábrica actual es muy posterior -s. XVI-, pero aún quedan muchos vestigios de su gótica fisonomía anterior que debió iniciarse como ermita en la parte más prominente de la población, que luego se aglutinase en su entorno. Prueba aún más su antigüedad el hecho de que los Templarios, al fortificar esta plaza, la incluyesen dentro del cinturón de sus murallas.

En 1691 se colocó el retablo del Altar Mayor, obra barroca del tallista José de la Barrena. Es muy valiosa la imaginería, sobre la que destacan San Pedro de Alcántara de notable factura, un crucificado de gran fuerza expresiva:"Cristo de la Piedad" y Santa María de la Cabeza de reminiscencias góticas. Abundan los blasonados enterramientos, entre los que merecen especial atención las estatuas yacentes de don Vasco de Jerez y su esposa -1535-.

El exterior del templo es un conjunto arquitectónico de notable aspecto, sobre el que destaca su esbelta y giraldina torre, de forma cuadrangular, con robusta base de sillería de granito sobre la que se asientan cuatro estamentos o cuerpos. Su estilo es barroco con fábrica de ladrillo y aplicaciones de barro cocido y yesería, con revestimientos de vistosa cerámica vidriada. La torre se reconstruyó en 1759 sobre la base de otra anterior arruinada por un terremoto en 1755.

Iglesia de San Miguel Arcángel

Foto: Vídeo Ver vídeo Torres

Foto: Iglesia de San Miguel Arcángel
Iglesia de San Miguel Arcángel

Notable templo con suntuoso aspecto de colegiata. Su construcción debió iniciarse a finales del siglo XIV, a raíz del establecimiento de los caballeros santiaguistas en la Ciudad, cuando Enrique II hizo merced de ella a esta Orden. Su estilo es barroco, aunque en ella se entremezclan elementos diversos que responden a los distintos períodos de evolución, con adosamiento de nuevas capillas, camarines, etc. El Altar Mayor lo constituye un templete barroco de tres caras, de gran riqueza ornamental, con buenas tallas de los cuatro Evangelistas. Posee también un coro alto con voladiza tribuna dorada y órgano de gran clase.

Su torre barroca es una sólida construcción de ladrillo con aplicaciones ornamentales en barro cocido y basamento de piedra granítica que sobrepasa la altura de sesenta metros, Fue diseñada por el presbítero de la parroquia, don Basileo Fernández Atalaya y comenzó a construirse en el año 1749, concluyéndose la obra en 1760 con la colocación del giraldillo o remate. Según manifestación expresa en su testamento, en esta parroquia, junto a las cenizas de su madre, quiso descansar eternamente el adelantado de la Florida, Hernando Méndez de Soto.

Iglesia de Santa Catalina

Foto: Vídeo Ver vídeo Torres

Foto: Iglesia de Santa Catalina
Iglesia de Sta. Catalina

Respecto a los restantes templos de Jerez, éste difiere no sólo en su estructura y estilo, sino también en la fecha de su construcción ya que es posterior a las otras tres. Sin embargo conviene destacar que no hay gran diferencia de fechas en lo que respecta a las actuales fábricas de los otros tres templos, puesto que todos ellos fueron ampliados y ennoblecidos a partir del siglo XVI , parejos con el esplendor de Jerez, que en esta época llega al culmen de su grandeza. Su origen está en el siglo XVI, y a diferencia de las otras iglesias, no se aprecian rasgos de una fábrica anterior. El Altar Mayor es una obra barroca de grandiosa hermosura, formado por dos cuerpos sostenidos por columnas salomónicas y rematado por una enorme concha tallada de gallón.

Su ejecución tuvo lugar entre los años 1746-1750 y fue obra de los grandes artífices Ignacio el Tallista y Francisco Martínez Cañet. Es esta la parroquia que atesora la mejor imaginería, destacando del conjunto el "Cristo de la Victoria", "San Pedro de Alcántara" y "San Diego de Alcalá". La torre fue levantada en el año 1762, en su mayor parte con las aportaciones y limosnas de los vecinos como consta en una inscripción existente sobre la misma. Su altura sobrepasa los sesenta metros, rematados por un giraldillo que representa la imagen titular de la parroquia. Entre los valiosos ornamentos que posee esta iglesia hay una custodia barroca del siglo XVIII, donativo del Rey Carlos II en el año 1763.